jueves, 16 de julio de 2020

EL LENTO FUEGO DE LA SINCERIDAD


Luego de gran incordio, de promesas 
vagamente cumplidas, vasos rotos 
en la oquedad precisa de la noche, 
mazos y prendas, libros y medallas, 
recuperar la rosa. (El cigarrillo 
no pudo nunca dibujar la rosa, 
su labio confundió con avellanas 
la rosa.) Y comenzar por lo más simple, 
no rosa como símbolo del hambre, 
no rosa como símbolo. La ausencia, 
la dejadez, el morbo, la postura, 
decapitaron rosas. La mañana, 
luego de larga fiesta del exceso. 
(Aroma. Deshojar. Jarrón. Enhiesta.) 
Poema intento, apunte; no sabemos 
qué tiene el resplandor, la lejanía 
velos corrió sobre su faz, qué pausa 
de ingratitud. Error seguramente, 
quizá me olvide, viento de paredes, 
la grasa y la traición. Quizá no sepa. 

2 setiembre 1997.- 

miércoles, 15 de julio de 2020

COMO UNA PROPIEDAD


Casi con la ventana y el sudor de nadie, 
con hombros igualados, 
con la lasciva monserga de los loros, 
vendrá el estrépito, 
informe de madera, 
prontuario de la aldaba, 
cara sucia de los que no guardaron los sifones del tedio, 
precaria misa; 
vendrá el estrépito, de dos a doce, 
manos que me tomaron, que me dejaron en la otra ribera, 
no hay nadie de metal, todos son mustios, 
sonaja o alma. 
Y de a tres cuchillos, 
de a cuatro golpes, 
de a cuatrocientos veintitrés botines. 

30 agosto 1997.- 

lunes, 13 de julio de 2020

POEMA SIN NOMBRE


Callado en la penumbra, por recelo, 
o porque no hay que hablar, tanta desidia 
catequicé con versos, no hay distancia 
desde la cual mirar, no hay derrotero 
o todos son endebles, qué daría 
por una forma o huella de sabor, 
pan y pesares como enredadera 
que reuniera las cosas, como redes, 
rojo con rojo, verde con caricia, 
azul y la distancia, la ventana 
y la desolación, hay cuatro mundos, 
pero cada sifón me inmoviliza 
en el sonido incierto de la daga, 
no puedo disfrutar el entretiempo, 
no se resolverán los laberintos 
que separaron cosa de palabra 
y, así, cuando más quiero resarcir 
la pérdida de un labio por su nombre, 
se ahonda más el quiebre, se disipan 
cada vez más el rojo y el azul, 
y entonces sólo queda la constancia 
de elaborar la lógica del gris. 

18 agosto 1997.- 

domingo, 20 de mayo de 2018

VEREDA DE MORTAL


No vi tu fase, vi tu enredadera, 
porque la muerte quiere que te nombre, 
que siga tu figura sin diamante, 
tajo de sombra de la podredumbre. 
Camino por vereda de mortal, 
los arbolitos desaparecieron, 
o siguen, pero callan, son discordes 
del hoy imaginario, o no persigo. 
Las cuatro lumbres, la prosopopeya 
de ser y no saber, lo que calculo, 
la mancha de café, la mariposa 
que no confisco, liana de la sed 
que caza y que perora. No hay diamante 
porque la muerte quiere que te pierda. 

17 agosto 1997.-

lunes, 15 de mayo de 2017

FULGOR O LEJANÍA


Cuando la noche se nos vuelve mano, 
mano terrosa de juntar verdades, 
hundida mano en cuenco de retama, 
o mano como cierzo de extravío; 

cuando la madreselva nos invita 
a componer con libros una torre 
para dormir --y luego despertar 
en otra torre, de ceniza y agua--; 

cuando, a pesar de la torpeza, somos 
sudor en las baldosas, y plegamos 
nuestros cuerpos o sombra del cariño: 

entonces la mesada de la carne, 
entonces vino y se sumó al olvido, 
entonces sombra y mano y madreselva 
son nuestros rostros, somos su consigna. 

27 julio 1997.-

miércoles, 9 de noviembre de 2016

EXPLICACIÓN, DISCULPA


La mano ya no encuentra la otra mano 
cuando se estira, ya no dan los cuerpos 
el salto de la cita en la penumbra, 
ya la tristeza pronunció su estirpe. 
Estirpe de los pasos en la pieza, 
y cita ahora con los libros de antes 
--los que leí cuando la mano hallaba 
respuesta--, y cuerpo solitario, oscuro, 
con una oscuridad no de caricia 
sino de desamor. (Finge la lámpara 
asomo de tibieza, y sólo logra 
oscuridad de luz; su simulacro 
invade la nostalgia con el velo 
de la desesperanza. Quién dijera 
que las habitaciones nos zahieren.) 
En fin, no quiero figurar Arcadias. 
Tampoco la protesta, ni el despecho. 
Apenas si la enunciación del sitio 
real de este poema: las paredes, 
la primavera idiota de la noche, 
los libros aferrados al reflujo 
y la traición o vicio de los versos. 

25-7-1997.-

jueves, 21 de julio de 2016

LA MÁS DULCE


Por las veredas del Alto 
del Tambor de Tacuarí
van los libros del desquite, 
el sifón y los mendigos. 

Dice el mendigo al sifón 
que quite de allí esas pajas; 
el sifón no le responde: 
sólo reclama silencio. 

(Las veredas del juanete, 
los juanetes de la vida, 
las vidas del dromedario, 
los dromedarios sin rumbo.) 

El sifón y los mendigos 
luchan contra la lechuga, 
los altos de la enramada, 
sifón, mendigo y canción. 

"No somos nadie", se dicen, 
"pero queremos ser otro; 
quizá con la sinfonía 
se arrepienta el dromedario." 

(De todas las medidas, la más dulce 
es la del tiempo: lucha de enemigos.) 

18 julio 1997.-