domingo, 3 de enero de 2016

POEMA EN CUATRO PARTES


Un cigarrillo pide la ternura 
de encenderlo tapándolo con manos 
de juramento, o manos de equilibrio, 
o de satén, o lisas. 

Ahora el cenicero se acongoja 
de ver el frío de un otoño triste 
en el que mueren mucho mis campanas 
o cosecha de tos. 

Y ahora conmemoro una placita
donde aprendí a toser --pero distante 
la tos: en una mesa de metal 
mataba la premura--. 

Un cigarrillo pide que lo apague 
dejando la colilla estacionada 
en una vertical sin armamento: 
cenizas en otoño. 

II 

Ahora el frío del otoño se alza 
en una ventolina de descuidos: 
veo una plazoleta 
y una bufanda en esta mesa oscura. 

Caminan policías del apuro, 
miden sus pasos con un frío viejo: 
en esta plazoleta 
se oyen sus voces, se oyen sus enfados. 

De pronto se detienen ante verjas 
de cansado metal, de rezos breves: 
contra la plazoleta 
gimen palomas, abrigadas de antes. 

Y ahora una bufanda calla picos 
y calaboza otoños de desmadre: 
hacia la plazoleta 
muere una mesa, y otra, en ventolina. 

III 

Crujen las hojas por mi paso viejo, 
calladas de sí mismas. 
Con su banquete tieso la mañana 
pretende inaugurar la certidumbre. 

Y la radio preside el firmamento 
de las lechuzas torpes, 
alitas y miradas que alimentan 
al frío en su pasión de comensal. 

Y una costilla, un ojo se deglute, 
y tapa y lomo tiernos, 
y la molleja, y el cuadril --eructa 
y pide vino, pan y verduritas--. 

Crujen las hojas bajo su mandíbula. 
Festín de la memoria. 
Festín del otro cuerpo, el que pasea, 
y reconoce, y piensa, y se conduele. 

IV 

En fin, un cigarrillo. 
Una pasión vencida. Un estandarte. 
Las manos de metal. La comadreja. 
La llave de oro. Los cuarenta otoños. 

Y la razón del ogro 
pervierte la mirada, la vacía, 
la deja hueca de posibles lazos, 
la agota, la tritura, la desecha. 

Y la razón del ángel, 
la mesa oscura, los sifones de alma, 
la brisa y su torpeza, y el pezón 
de la mañana, ramo a contramano. 

Y un cigarrillo, siempre. 
Pero mejor callar, pero mejor 
dejar librado al infortunio el hueso. 
Paliza del otoño, o de los micos. 

a la fe de Apollinaire 

15 mayo 1997, mañana.- 

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